sábado, 20 de julio de 2013

LJN, el arcoíris del terror


El verano, una buena época para darse un garbeo por la playa, zambullirse en la piscina municipal más cercana si no soportas el agua salada ni a las gordas que se te ponen al lado jugando al bingo, darse un buen atracón de helados y polos… y viciarse de lo lindo con la consola. En mi caso retro, por supuesto, ya que como sabréis soy alérgico a todo lo que huela a “modenno”. Es ponerme al lado de una PS4, una Xbox One o una Wii U y empezar a estornudar como un poseso, oye…


Sí señor, no hay nada como una partidita a las 4 de la tarde, frente al ventilador/aire acondicionado/abanico/loquetedelagana y alejado del infernal calor callejero. Pero mucho ojo, porque lo que debería convertirse en un dulce placer de los dioses puede acabar en diarrea veraniega si no se selecciona el juego correcto. Hay distintas maneras de averiguar si dicho cartucho es el adecuado para pasar un buen rato o no: leyendo en Internet lo que la gran mayoría opina sobre él (ay, si hubiésemos tenido esta ventaja hace 20 años…), tirando de emulador y comprobando in situ si el juego en cuestión tiene buena pinta o atufa de lo lindo… y asegurándose por todos los medios de que en la carátula no aparezca este logo, porque entonces apesta a truño al 99,9%: 




LJN, el anticristo de los retrogamers, la compañía que registra el dudoso récord de mayor número de adaptaciones mierdosas del cine al videojuego, la gran triunfadora en la noche de los premios Pa’ Habernos Matao si éstos llegaran a crearse algún día, la peor pesadilla del AVGN (y de cualquier jugón amante de lo retro)… Si perteneces al 0,5% de la población mundial que nunca ha oído hablar de ella, me cago en tu perra cara, tío con suerte enhorabuena, de la que te has librado…


                                                   - Pues a mí no me programó LJN 
                                                         - Eso no te exime de ser una mierda igualmente


Son tantos, tantísimos los abortos en los que han colaborado estos señores que se necesitarían varios artículos para analizarlos todos. Así pues, me voy a limitar a señalar los más “recordados” por el público y a comentarlos un poco así por encima. No se merecen más.


- Back To The Future: ¿Recordáis aquella escena en la que Marty McFly corría a toda velocidad por una calle interminable recolectando relojes mientras sorteaba obstáculos? ¿O aquélla en la que se liaba a botellazos con individuos de baja calaña desde la barra de un bar? Yo tampoco. Este juego sólo se parece a la película en el título, ya que ni la música recuerda, aunque sea por un instante, a la magnífica banda sonora del clásico de Robert Zemeckis. Gráficos mediocres en los que ni siquiera el personaje que controlamos se parece a Marty (no recuerdo que llevase una camiseta negra en la peli), melodías destroza-tímpanos y unas pruebas aburridísimas dan como resultado un petardo infumable incapaz de tenernos enganchados a la tele ni tan siquiera 5 minutos.


Posteriormente sacarían los correspondientes juegos de las secuelas, pero son igual de malos y no tengo ganas de repetirme. Evitadlos a toda costa.




- A Nightmare On Elm Street: ¿Sabéis qué es peor que un juego malo? Sí, un juego malo basado en una película de éxito. ¿Pero sabéis qué es peor? Un juego malo basado en una película de éxito que copia descaradamente el planteamiento de otro juego. Veamos: en A Nightmare On Elm Street el objetivo principal es reunir los huesos del esqueleto de Freddy Krueger para revivirlo posteriormente y luchar contra él en una pelea final a muerte (sigh). ¿No os suena de algo? Marchando imagen reveladora y desconcertante:




No hase falta disir nada más. Por cierto, como ya dejé entrever más arriba el juego es caca de la vaca, y lo más impactante es que fue programado por… ¡Rare! Si es que, todo lo que tocaba este arcoíris lo dejaba hecho unos zorros…


                                  Una de dos: o se me ha ido la mano con las cervezas o esa casa está torcida


- Friday The 13th: Otro clásico del cine de terror… y otra adaptación videojueguil tan asquerosamente llevada a cabo que desearías que Jason Voorhees existiera de verdad y se hubieran dado una vueltecita él y su motosierra por el estudio en el que trabajaban los responsables de esta cosa. El caso es que al principio el juego tiene una pinta muy prometedora, sobre todo cuando vemos que se pueden manejar no uno, sino varios personajes durante el transcurso de la “aventura”, cada uno con habilidades diferentes. Lamentablemente, ahí se acaba lo bueno: la dificultad roza lo imposible por momentos, debido a que los enemigos genéricos son durísimos de roer (y de Jason ya ni hablemos…); el control de los protagonistas es tosco; la música es de lo peorcito que se puede escuchar en una NES… Sólo se salvan un poco los gráficos, que si los comparamos con otras “creaciones” de LJN no están mal, sin ser tampoco la repera, claro.


Infame, lo mires por donde lo mires. Con excrementos así, no me extraña que los videojuegos tengan tan mala fama entre los medios de (des)información.




- Bill & Ted’s Excellent Video Game Adventures: ¿Excellent? ¡Eso es publicidad engañosa! Porque vamos, llamar excelente a las “aventuras” vividas en este juego es como cenar en casa de tus suegros y decirles que está siendo una velada inolvidable. Los personajes se han de limitar durante todo el recorrido de las fases a chocar contra obstáculos para dejar al descubierto ítems ocultos, los glitches se suceden uno tras otro (hay veces que no puedes caminar por el césped sin caerte de culo y hay veces que sí) y la música deja de sonar a los 30 segundos. Además, como juego educativo es penoso, y las anacronías se suceden por doquier (¿cómo rayos va a saber un individuo de la Edad Media lo que es un cassette?).


Un desastre de principio a fin y una tomadura de pelo para los que disfrutamos con la peli en su día.


                                           ¿Meterme entre rejas? Si eso es mejor que jugar a esto, adelante


- Beetlejuice: Un film tan lúgubre como entretenido, un personaje que rebosa carisma por cada poro de su difunta piel, una serie de dibujos exitosa… ¿Qué podría salir mal en su conversión al videojuego? Ejem, no me hagáis poner otra vez la imagen del arcoíris, que uno tiene sentimientos…


A lo largo de la historia se han dado muchos casos de juegos de plataformas que, siendo reguleros tirando a mediocres, siempre se les ha podido encontrar algún momento curioso que nos parezca divertido (una fase original, un minijuego adictivo, etc.), y que nos haga pasar un efímero buen rato frente a la caja tonta. Beetlejuice, por el contrario, no tiene absolutamente NADA que nos incite a jugarlo, mucho menos a terminarlo. Todo es un cachondeo, como la justicia en España: pésimos gráficos, demencial sonido, sensación de monotonía que se incrementa a medida que pasan los segundos y vemos que esto no tiene pinta de ir para arriba, fases desesperantes (como el laberinto de la tercera, que no se acaba nunca), poca fidelidad a la película (si bien esto es una constante en las adaptaciones mierdiculeras de LJN)…


Sólo nos queda cruzar los dedos y pronunciar tres veces el nombre de nuestro querido amigo zampa-escarabajos. Con un poco de suerte puede que se nos aparezca y nos ayude  a borrar del mapa todas las copias existentes de este fiasco.


                                               Esos láseres te matan de un golpe. Mejor, menos sufrimiento


- Jaws: El planteamiento de este juego (es un decir) es el siguiente: navegaremos con nuestro barco por una especie de mapa hasta que choquemos con el temible tiburón que nos persigue y caigamos al agua. Una vez en el fondo del mar aniquilaremos a los diferentes enemigos marítimos que allí se encuentran, y que dejarán tras de sí pequeñas conchas que deberemos recolectar para posteriormente llevarlas hasta uno de los puertos que aparecen ubicados en el citado mapa, canjearlas y así ir subiendo de nivel. Cuanto mayor sea ese nivel, más posibilidades tendremos de eliminar al tiburón. Eso es todo. ¿Divertido, verdad? ¡Y UN CUERNO! ¿En que estaban pensando cuando idearon algo tan absurdo? No sólo eso, sino que encima una vez que le hemos cogido el tranquillo (suponiendo que aguantemos más de 10 minutos jugando, se entiende) lo terminaremos en un santiamén.


DuckTales también es un claro ejemplo de cartucho de baja dificultad que se puede terminar en menos de 15 minutos, pero por lo menos es divertido, y el hecho de tener que encontrar todos los tesoros ocultos para ver el final alternativo alarga considerablemente la vida del juego. Jaws por el contrario carece de todas estas cualidades, por lo que una vez que veamos la pantalla del final (cutrísima, como la de la inmensa mayoría de títulos que salen de la factoría LJN) lo más seguro es que metamos el juego en un armario y allí se quede, acumulando polvo y mierda a partes iguales. Él se lo ha buscado. 


                                         Acostúmbrate a esta pantalla, la vas a ver muchas veces


- The Amazing Spiderman: Otro caso de publicidad engañosa en el título, ya que este Spiderman de impresionante tiene poco, por no decir nada de nada. Cinemáticas ridículas (¿qué coj… hace Spiderman comunicándose con sus enemigos mediante un Walkie Talkie?), lamentable sprite y pésimas animaciones del protagonista (bonita joroba gastas, Spidey), enemigos que dan vergüenza ajena (la rata gigante con chaqueta que sale de la alcantarilla es uno de los momentos más “¿Ein?” de la historia de los videojuegos), melodías y efectos de sonido ideales para torturar a tu hermano pequeño cuando te empieza a tocar las narices, injugabilidad (sí, habéis leído bien: INjugabilidad, porque a esto no se le puede calificar de otra forma)… Una joya, vamos.


Lo peor no es eso, sino que luego sacarían dos secuelas más. ¿Y sabéis qué? Que si hacemos una comparación entre las tres, esta primera parte parece Double Dragon al lado de ellas, así que haceros una idea de su “calidad” entre muchísimas comillas… 


                                                                    "Sal, ratita, quiero verte la colita"


- Who Framed Roger Rabbit: A esta estupenda película le tocaría sufrir poco tiempo después de su estreno una humillación sin precedentes, al ser paupérrimamente adaptada para la NES por los ya infames sujetos de LJN. En dicho juego la confusión es la nota predominante: básicamente estarás más perdido que Pocholo en un museo, sin saber qué hacer exactamente o hacia dónde dirigirte. Tampoco ayuda mucho su música, repetitiva hasta la saciedad, ni el control de Eddie Valiant, un calvario para nuestros dedos. Afortunadamente, Capcom (quién si no) conseguiría limpiar la imagen del film en 1991, gracias a su notable adaptación para Game Boy.




¿Qué, no os llama la atención un detalle? Efectivamente, casi todos son de NES. La mediana de las Nintendo fue la que más sufrió en sus carnes la avalancha de adaptaciones peliculeras hechas deprisa y corriendo. Lo que nunca he llegado a comprender es cómo podían estampar el famoso Sello de Calidad en las cajas y carátulas de tamañas abominaciones. ¿Hicieron la vista gorda o qué? ¡Pues claro, había que vender la licencia por lo civil o por lo criminal! Aunque apestara a estiércol a kilómetros.


                                                        "Si te preguntan diles que pasábamos por allí..."


Obviamente, algún juego que otro se escapó de tanta deficiencia y a día de hoy puede ser incluso calificado como bueno, pero se cuentan con los dedos de una mano y te sobran dedos. Ahora mismo me vienen a la mente Terminator 2: Judgment Day (el de Game Boy, ya que los de NES y SNES son pura basura), Alien 3 o True Lies. Poco; muy, muy poco.


                                                       "Soy el hijo bastardo de una familia de cabrones"


Así que ya sabéis, si veis en cualquier juego antiguo (especialmente de NES) algo parecido a un arcoíris salid corriendo a toda leche. Por norma general son espectaculares y bonitos de ver, pero éste en concreto es pura maldad y, sobre todo, mediocridad.



Fin del trayecto, hamijitos. Pero no bajéis la guardia, porque pronto tendréis noticias mías. Bueno, lo de “pronto” es un decir…